Las Ventosas son una técnica que se incluye en la Naturopatía Manual, englobada en lo que socialmente se conoce como Terapias Naturales o Terapias Alternativas.

El uso de Ventosas es una técnica conocida desde la Antigüedad y practicada incluso en la medicina moderna. Los resultados de su aplicación difieren mucho si se aplican o no correctamente, es decir si se aplican o no siguiendo las teorías sobre los meridianos y puntos establecidos por la Acupuntura Tradicional, pudiendo resultar muy eficaz si se realiza de esta última forma.

El origen de la aplicación de Ventosas como técnica curativa se pierde en la Antigüedad. Comenzando con el gesto de chupar sobre la picadura de algún bicho o la aplicación de cuernos huecos de animales, hasta la actualidad con técnicas de gran precisión, se han pasado por innumerables experiencias que demuestran su eficacia en innumerables enfermedades.

Las Ventosas tradicionalmente han sido de bambú, cerámica o cristal hasta llegar en la actualidad a las ventosas de plástico, por aspiración de presión negativa del aire. Actualmente, es posible obtener el grado de vacío necesario según la aplicación. Se puede obtener vacío con una bomba de vacío eléctrica que succiona a distancia y que poco tiene que ver con los antiguos métodos, que consistían en quemar sustancias en su interior y aplicar la ventosa inmediatamente evitando quemar al enfermo.

Según su aplicación, la técnica de Ventosas puede clasificarse en dos tipos generales:
- Ventosa en frío: es la más habitual en la actualidad, realizada con ventosas de plástico, por su uso rápido, eficaz y fácil. Su efecto curativo se reduce al de aspiración ya que no puede ser calentada.
- Ventosa Caliente: su aplicación requiere más tiempo de preparación y de aplicación, así como mayor cuidado y experiencia por parte del terapeuta, para obtener los resultados deseados y para no dañar al paciente. Se aplica alcohol sobre la ventosa y se quema, para aplicarla inmediatamente sobre la zona de tratamiento produciéndose así una aspiración por vacío al apagarse la ventosa. Si la ventosa es de cristal, el proceso resulta fácil de controlar visualmente, pero si es de un material opaco (bambú, cerámica o madera) requiere que el terapeuta posea más práctica en su manipulación. El efecto que origina el calor se suma al de aspiración, abriendo los poros, aumentando la circulación y sacando elementos de desecho o retenidos.

En cada uno de estos dos tipos, podemos diferenciar a su vez otras dos variantes:
- Ventosa blanca: consiste en aplicar simplemente la ventosa y obtener así su efecto terapéutico.
- Ventosa roja: se aplica la ventosa al mismo tiempo que se hace un sangrado, que es aspirado simultáneamente.

Las ventosas modernas se aplican gracias a una bomba de succión o a una pera de goma y son mucho más prácticas que las tradicionales.

Un tratamiento con Ventosas puede aplicarse de varias formas: dejarlas fijas, quitarlas y ponerlas rápidamente, moverlas una vez colocadas, sacudirlas, girarlas, etc.; el método de aplicación varía según la situación a tratar. A modo de información hay que mencionar que, si la aplicación de las ventosas es fija pueden aparecer marcas circulares moradas, que desaparecerán en una semana aproximadamente, ya que la sangre y las toxinas han emergido a la piel.


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• Rápida utilización.
• Eficaz.
• Fácil de aplicar.
• Antiestrés.
• Aumento de las defensas.
• Ayuda en la pérdida de peso.
• Efecto analgésico.
• Efecto relajante muscular.
• Eliminación de factores patógenos externos, mayoritariamente frío y/o humedad.
• Estimula la zona y activa los puntos y meridianos.
• Estimulación del metabolismo.
• Mejora de los tendones.
• Mejora la circulación de la sangre.
• Provoca un efecto estimulante (aparece una inflamación externa para hacer desaparecer un problema interno).
• Regulación del sistema nervioso.