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Como cada año, el 7 de abril se celebra el día Mundial de la Salud; este año la Organización Mundial de la Salud lo dedica a la cobertura sanitaria universal, por ser uno de sus grandes objetivos. Objetivo tan loable como necesario, como lo sería una actuación sobre la salud realmente (es decir, para mantener el estado de salud) y no sobre la enfermedad (para curar la enfermedad y poder recuperar la salud).

Las actuaciones preventivas, bien directas o indirectas, son las que podrían conseguir resultados en este sentido, con las cuales, al mismo tiempo de evitar sufrimiento al ciudadano, se podría conseguir una disminución del gasto sanitario a los Sistemas de Salud.

También es cierto que sería necesario y conveniente un mayor nivel de concienciación y responsabilidad del ciudadano. Todos deberíamos ser más “guardianes” de lo que hacemos con nuestra salud, para no maltratar ese bien tan preciado que nos fue dado por la madre naturaleza.

Todo el mundo sabe que hay ciertas prácticas que son la antítesis de la salud (tabaco, alcohol, drogas…), pero y ¿qué pasa con otras sobre las cuales hay estudios más que de sobra, que demuestran que no son beneficiosas a medio/largo plazo?, aunque no siempre sean reconocidas oficialmente. Por ejemplo, la acidez del organismo es algo que sabemos que nos conduce a la enfermedad. Y ¿qué provoca esa acidez o cómo la podemos evitar?, la alimentación y la ingesta de bebidas insanas, tiene mucho que ver en ese terreno.

Desde Centro Shalom trabajamos para una actuación integral de la salud de nuestros clientes, tanto desde un punto de vista preventivo como correctivo. Se podría hablar largo y tendido sobre este tema, pero nosotros queremos apostar cuando menos por estos aspectos, como buenas prácticas preventivas:

 

Alimentación: basada en productos naturales, evitando los procesados; evitar bebidas y alimentos muy azucarados o edulcorados; más peso de los alimentos de origen vegetal, en detrimento de los de origen animal, etc.

Actividad física habitual: de intensidad moderada; para quién no se quiera complicar más, caminar habitualmente es una buena práctica.

Higiene emocional: desde las distintas filosofías de salud natural, sabemos que las emociones tienen un papel determinante en el origen y evolución de las enfermedades. Una buena gestión emocional, actitud positiva ante la vida, evitar el estrés y la ansiedad son buenas prácticas en este sentido; si no sabes cómo, busca ayuda profesional.

Tratamiento preventivo: en salud natural, hablamos y damos importancia a los emuntorios o sistemas de eliminación de nuestro organismo. Dar periodos de descanso o “ayudarles” en su labor, es para nosotros importante. Buenas prácticas en este sentido serían pequeños ayunos (en sus diferentes variantes) o tratamientos de drenaje periódicos (con cada cambio de estación, por ejemplo).

 

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