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Un estudio realizado en la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), ha demostrado que la acupuntura reduce la producción de hormonas del estrés

Si bien la acupuntura se ha usado ampliamente para tratar el estrés crónico, no se comprendía el mecanismo de acción que conduce a los beneficios de salud reportados.

En una serie de estudios en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown (GUMC), los investigadores han demostrando cómo la acupuntura puede reducir significativamente la respuesta de la hormona del estrés en un modelo animal de estrés crónico, usando ratas.

«Muchos practicantes de la acupuntura han observado que esta antigua práctica puede reducir el estrés en sus pacientes, pero faltan pruebas biológicas de cómo o por qué sucede esto», dice la autora principal del estudio, Ladan Eshkevari, (PhD, CRNA, LAc, Directora del Nurse Anesthesia Program en la School of Nursing & Health Studies). «Estamos empezando a entender lo que sucede a nivel molecular que ayuda a explicar el beneficio de la acupuntura».

El estudio usó cuatro grupos de ratas en un experimento de diez días, aplicando electroacupuntura en el punto Zusanli (36E)

Los investigadores midieron los niveles de hormonas en la sangre secretados por el eje HHA (hipotálamo-hipófisis-adrenales). Las interacciones entre estos órganos controlan las reacciones al estrés, regulan la digestión, el sistema inmunológico, el estado de ánimo y las emociones, la sexualidad, así como el almacenamiento y gasto de energía.

También midieron los niveles de NPY, un neuropéptido secretado por el Sistema Nervioso Simpático en roedores y humanos. Este sistema está involucrado en la respuesta de “huida o lucha” al estrés agudo, lo que produce una constricción del flujo sanguíneo a todas las partes del cuerpo, excepto el corazón, los pulmones y el cerebro (los órganos más necesarios para reaccionar ante el peligro)

Los resultados demostraron que la electroacupuntura bloquea las elevaciones crónicas, inducidas por el estrés, de las hormonas del eje HHA y la vía simpática de NPY.

 

Fuente: Universidad de Georgetown

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